NGC2264 & NGC2261 - La curiosa historia de una foto deseada.

El pasado finde (22 y 23 de febrero), después de mucho tiempo, casi me atrevería a decir MESES de cielos de pena, por fin, y casi sin avisar, se presentaron 2 noches DE PELÍCULA (dentro de las posibilidades del penoso cielo suburbano que tenemos en Lliçà claro).
La cosa apuntaba bien el viernes, pero el sueño, y la llegada de las puñeteras nubes altas (como cada noche) a partir de las 23, me animo a mandar a paseo la astrofoto y dedicarme a cosas más productivas, como dormir, aunque tampoco desperdicié del todo las horas de noche, afiné el ajuste Polar de la montura.
El sábado, un día RADIANTE, me animó a la bicicleta matutina, la preparación del huerto, unos PEUS DE PORC para comer, y las expectativas de una noche ideal, aunque tampoco tiré cohetes, ya que no es la primera vez que tras un día ESPECTACULAR, y unas primeras horas perfectas, la humedad, o el cachondo que vive allí arriba, me jode la noche con sus nubecitas altas y sus nieblas a partir de las 23 o 00,, pero bueno, que no decaiga el ánimo.
Comenzó la cosa con una temperatura más o menos agradable, una humedad más o menos baja y el equipo, funcionando más o menos bien.
Hacía ya tiempo que tenía una asignatura pendiente, NGC2264, el Cúmulo del Árbol de Navidad (me quede con las ganas de postal Navideña), es complicado desde mi cielo, ya que es un objeto poco contrastado. Me lo planteé, y A LO GRANDE, si lo hacemos, lo hacemos bien; ISO 1600 y 1800 segundos (media hora) de exposición, con dos coj.... SI no salía ahora, no saldría nunca.
Mientras esperaba la aparición por el horizonte Oeste de la B33, la Cabeza de Caballo para los amigos, me decidí a tirar al arbolito hasta quemar la foto, entretanto cené, vi la tele, tome café, y chupito de Ratafia, y de vez en cuando, verificando el seguimiento, todo bien,, desde las 19.30 hasta la 01 aproximadamente, ahí estuvo en el centro del ocular NGC2264.
2 noches y 5 horas después, por fin, este es el resultado, creo que bastante digno.

 Todos los datos

En la foto, podemos ver a NGC2264, el bonito y vistoso Christmas Tree Cluster y la Cone Nebula en su parte de abajo, un cúmulo en la constelación de Monocero (el Unicornio), formado por unas 40 estrellas, que se encuentra a una distancia de 2600 años luz de nosotros. Si nos fijamos, en la parte inferior un poco a la derecha, veremos una sorpresa inesperada que encontré, y que en un primer momento pensé que era un cometa, se trata de NGC2261, la Nebulosa Variable de Hubble.
Esta nebulosa es muy especial para mi,, por qué?, pues porque allá por el año 1990, junto a mi primer telescopio, compré también uno de mis primeros libros de astronomía, la "Guia de campo de estrellas y planetas de los hemisferios Norte y Sur", de Donald H. Menzell y Jay M. Pasachoff, editorial OMEGA. Aún lo conservo,, hecho polvo de tanto uso. Un magnífico libro con un completo atlas celeste de todo el firmamento, muchisimas fotos y muchísimas explicaciones, una joya,, de lo bueno lo mejor.
A lo que íbamos, esta maravilla, me hizo apasionarme aún más por la astronomía, y entre las curiosidades que más me atrajeron, estaba la historia que hablaba de una nebulosa, cuyo brillo variaba más de 3 magnitudes en cuestión de semanas (de magnitud 9,5 a 13), la forma de la nebulosa, también era curiosa, ya que parecía un cometa, el núcleo era la estrella, y la cola era el cono que esta iluminaba,. Ayer, cuando estaba procesando la foto, vi esta forma en la parte inferior de la foto, y aunque hacía años que lo había leído, instantáneamente me resultó familiar su forma, y aunque pareciera un cometa, no acudí a cartas estelares en tiempo real a revisar si había algún cometa en la zona, sino a mi viejo Atlas de esta guía, encontré la historia, encontré el objeto, y constaté, con una sonrisa en la cara que se trataba de mi vieja amiga la nebulosa variable de Hubble.
Ahora sabemos que se trata de una estrella muy joven, R Monocerotis, situada a 2500 años luz de la Tierra, con aproximadamente 300.000 años de edad, es un bebé estelar en fase de formación, que está envuelta por una nebulosidad muy densa que es la que provoca esos cambios repentinos en su luminosidad además de la variabilidad de la propia estrella.
Una peculiaridad del cosmos y una curiosa casualidad, que me hizo recordar porqué me gusta esto de la astronomía.

AUTOR: Ferran Ginebrosa